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miércoles, 18 de junio de 2014
El viejo y el mar
Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Gulf Stream y hacía
ochenta y cuatro días que no cogía un pez. En los primeros cuarenta días
había tenido consigo a un muchacho. Pero después de cuarenta días sin
haber pescado los padres del muchacho le habían dicho que el viejo
estaba definitiva y rematadamente salado, lo cual era la peor forma de
la mala suerte, y por orden de sus padres el muchacho había salido en
otro bote que cogió tres buenos peces la primera semana.
viernes, 30 de mayo de 2014
Así no
"Que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire,
que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que
pasa, que se privatice el sueño sobre todo si es diurno y con los ojos
abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar,
privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la
explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se
encuentra la salvación del mundo… Y, metidos en esto, que se privatice
también la puta que los parió a todos”.
"La privatización" (José Saramago)
miércoles, 2 de abril de 2014
Otro abril
No es verdad que el tiempo tarda en transcurrir cuando la vida no nos
interesa. La propia monotonía y la falta de relieves lo despedaza; es
decir, lo unifica, lo convierte en una dimensión sin metas ni puntos de
partida. [...] Así iba envejeciendo yo,
contando los años como si fueran horas y los lustros como si fueran
años. Hasta las Navidades se sucedían unas tras otras igual que si
entre cada una de ellas no mediaran trescientos sesenta y cinco días
completos. También las estaciones volaban. Tanto que, a menudo,
cuando pensaba en alguna de ellas , no sabía precisar si ya se había
cumplido o si estaba aún por llegar. [...]
Vistos en perspectiva, no parece que sean los grandes acontecimientos los que han contribuido a los cambios ópticos o a la transformación de nuestros esquemas. Son las circunstancias pequeñas; esos procesos rezagados que tanto se relacionan con los comportamientos ajenos, las miradas furtivas, las displicencias inesperadas ... Problemente la humanidad entera está enferma de ese tipo de procesos.
M. Salisachs.
Vistos en perspectiva, no parece que sean los grandes acontecimientos los que han contribuido a los cambios ópticos o a la transformación de nuestros esquemas. Son las circunstancias pequeñas; esos procesos rezagados que tanto se relacionan con los comportamientos ajenos, las miradas furtivas, las displicencias inesperadas ... Problemente la humanidad entera está enferma de ese tipo de procesos.
M. Salisachs.
martes, 18 de marzo de 2014
Fújur
«“Me gustaría saber”,
se dijo, “qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. Naturalmente,
dentro hay sólo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo… Algo debe de
pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay
personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas
posibles… y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o
ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay
que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué
modo.”
Y de pronto sintió que
el momento era casi solemne.
Se sentó derecho, cogió
el libro, lo abrió por la primera página y comenzó a leer.
M. Ende
La historia interminable.
sábado, 1 de marzo de 2014
Antes es siempre tarde
My hands are of your colour, but I shame to wear a heart so white.
Mis manos son de tu color, pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco.
Macbeth
W. Shakespeare
Mis manos son de tu color, pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco.
Macbeth
W. Shakespeare
jueves, 20 de febrero de 2014
También son para invierno
Don Luis.-Desde luego. Eso ya estaba hablado. Cuando apruebes, tienes bicicleta. Es el acuerdo a que llegamos ¿no?
Luis.-Sí, pero yo no me había dado cuenta de lo del verano. Las bicicletas son para el verano.
Don Luis.-Y los aprobados son para la primavera.
Luis.-Pero estos exámenes han sido políticos.
Don Luis.-¿Ah, sí?
Luis.-Claro; todo el mundo lo sabe.
F. Fernán-Gómez
Las bicletas son para el verano
Luis.-Sí, pero yo no me había dado cuenta de lo del verano. Las bicicletas son para el verano.
Don Luis.-Y los aprobados son para la primavera.
Luis.-Pero estos exámenes han sido políticos.
Don Luis.-¿Ah, sí?
Luis.-Claro; todo el mundo lo sabe.
F. Fernán-Gómez
Las bicletas son para el verano
martes, 4 de febrero de 2014
LIBERTAD
Llamó mi atención, perdida por las flores de la vereda, un
pajarillo lleno de luz, que, sobre el húmedo prado verde, abría
sin cesar su preso vuelo policromo. Nos acercamos despacio, yo delante,
Platero detrás. Había por allí un bebedero umbrío,
y unos muchachos traidores le tenían puesto una red a los pájaros.
El triste reclamillo se levantaba hasta su pena, llamando, sin querer, a
sus hermanos del cielo.
La mañana era clara, pura, traspasada de azul. Caía del pinar
vecino un leve concierto de trinos exaltados, que venía y se alejaba,
sin irse, en el manso y áureo viento marero que ondulaba las copas.
¡Pobre concierto inocente, tan cerca del mal corazón!
Monté en Platero, y, obligándolo con las piernas, subimos,
en un agudo trote, al pinar. En llegando bajo la sombría cúpula
frondosa, batí palmas, canté, grité. Platero, contagiado,
rebuznaba una vez y otra, rudamente. Y los ecos respondían, hondos
y sonoros, como en el fondo de un gran pozo. Los pájaros se fueron
a otro pinar, cantando.
Platero, entre las lejanas maldiciones de los chiquillos violentos, rozaba
su cabezota peluda contra mi corazón, dándome las gracias,
hasta lastimarme el pecho.
Platero y yo
J.R. Jiménez.
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