“-Mochuelo, ¿es posible que si cae una estrella de ésas no llegue nunca al fondo?
Daniel, el Mochuelo, miró a su amigo, sin comprenderle.
-No sé lo que me quieres decir – respondió.
El Moñigo luchaba con su deficiencia de expresión. Accionó repetidamente con las manos, y, al fin, dijo:
-Las estrellas están en el aire, ¿no es eso?
-Eso.
-Y la Tierra está en el aire como otra estrella, ¿verdad? – añadió.
-Sí; al menos eso dice el maestro.
-Bueno, pues es lo que te digo. Si una estrella se cae y no choca con
la Tierra ni con otra estrella, ¿no llega nunca al fondo? ¿Es que ese
aire que las rodea no se acaba nunca?
Daniel, el Mochuelo, se quedó
pensativo un instante. Empezaba a dominarle también a él un indefinible
desasosiego cósmico. La voz surgió de su garganta indecisa y aguda como
un lamento.
-Moñigo.
-¿Qué?
-No me hagas esas preguntas; me mareo.
-¿Te mareas o te asustas?
-Puede que las dos cosas – admitió.
Rió, entrecortadamente, el Moñigo.
-Voy a decirte una cosa –dijo luego.
-¿Qué?
-También a mí me dan miedo las estrellas y todas esas cosas que no se
abarcan o no se acaban nunca. Pero no se lo digas a nadie, ¿oyes? Por
nada del mundo.
El Camino. (otra vez).
Miguel Delibes. (grande).
.
...
sábado, 28 de diciembre de 2013
sábado, 14 de diciembre de 2013
Van descalzos.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
A. Machado.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Alas
El aeropuerto es un lugar al que llegan muchos taxis y a veces está lleno de extranjeros y revistas. En los aeropuertos hace siempre tanto frío que siempre instalan una farmacia para vender medicinas a las personas propensas. Yo soy propensa desde pequeña. En los aeropuertos la gente bosteza casi tanto como en las escuelas. En los aeropuertos las maletas siempre pesan veinte kilos así que podrían ahorrarse las balanzas. En los aeropuertos no hay cucarachas. En mi casa sí hay porque no es un aeropuerto. A los jugadores de fútbol y a los presidentes siempre los fotografían en los aeropuertos y salen muy peinados, pero a los toreros casi nunca, y a los toros menos. Será porque a los toros les gusta viajar en ferrocarril. A mí también me gusta muchísimo. Las personas que llegan a los aeropuertos son muy abrazadoras. Cuando una se lava las manos en el aeropuerto quedan limpias pero arrugaditas. Yo tengo una amiguita que roba papel higiénico en los aeropuertos porque dice que es más suave. Las aduanas y los carritos para equipajes son las cosas más bellas que tiene el aeropuerto. En la auduana hay que abrir la maleta y cerrar la boca. Las azafatas caminan juntas para no perderse. Las azafatas son michísimo más linadas que las maestras. Los esposos de las azafatas se llaman pilotos. Cuando un pasajero llega tarde al aeropuerto, hay un policía que agarra el pasaporte y le pone un sello que dice: este niño llegó tarde. Entre las cosas que a veces llegan al aeropuerto está por ejemplo mi papá. Los pasajeros que llegan siempre les traen regalos a sus hijitas, pero mi papá, que llegará mañana, no me traerá ningún regalo porque estuvo preso político cinco años y yo soy muy comprensiva. Nosotros frecuentamos mucho los aeropuertos sobre todo cuando viene mi papá. Cuando el aeropuerto está de huelga es mucho más fácil conseguir taxi para el aeropuerto. Hay muchos aeropuertos que además de taxis tienen aviones. Cuando los taxis están en huelga los aviones no pueden aterrizar. Los taxis son la parte más imporante del aeropuerto.
Primavera en una esquina rota
Mario Benedetti.
sábado, 16 de noviembre de 2013
Pongamos que hablo de Madrid
Hace unos días cayó en mis manos.
Podemos elegir dónde vivimos, pero no podemos elegir de dónde venimos.
Madrid es muchas cosas. Pero sobre todo es sólo una.
Un sentimiento común. Una sutil complicidad.
Una sincera convicción de que lo pasa aquí
no pasa en ningún otro lugar del mundo.
Madrid sólo pasa en Madrid.
Una ciudad. Un sentimiento. Un callejón.
Una voz. Un olor. Una puesta de sol.
Un atasco. Una calle desierta. Un agosto.
Un diciembre. Un vagón de metro. Una mirada.
Dos miradas. Una fiesta. Un lunes.
Un sabor. Un regreso. Una vocación.
Un instinto. Un jardín. Un banco. Una historia.
Una siesta. Un futuro. Una emoción.
Una llamada. Una mano. Un beso. Un cartel.
Una tienda. Un museo. Una noche en vela.
Una posibilidad.
Madrid sólo pasa en Madrid.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Siria ya no es
ACNUR/UNHCR
"Dice que hay tanto polvo en el campo que querría quitarte las mariposas que tienes tatuadas en el brazo y guardarlas en el bolsillo para que no se les rompan las alas y sigan limpias y suaves."
lunes, 28 de octubre de 2013
Bebimos democracia tan rápido que la resaca nos dura más de 30 años
"La
democracia es una fachada detrás de la cual sólo hay unas cuantas vigas
carcomidas por la polilla, llenas de polvo y excrementos. Los poderes
políticos y económicos pretenden mantener la decorativa fachada del
edificio democrático e impiden -con sus discursos machacones
(reiterativos y pesados) y con otros métodos- que verifiquemos que
detrás de la fachada existe algo todavía. A la democracia hay
que arrancarla del inmovilismo, de la rutina y de la falta de
credibilidad en sus propias virtudes; los factures rutina y falta de fe
en sí misma son los que convienen a los poderes económicos y políticos.
Si junto a la democracia política y, en un mismo plano, se situara la
democracia económica y cultural, otras serían nuestras sociedades, otro
nuestro mundo. Quizás todavía no sea demasiado tarde para pensar."
José Saramago.
lunes, 14 de octubre de 2013
Son los árboles los que se caen de las hojas
"Ver no es lo mismo que mirar, y al mirar no todas las personas ven lo mismo.
Como escuchar no es lo mismo que entender.
Hay quien no sabe escuchar, y quien aun sabiendo, no entiende una palabra de lo que escuha."
AG Estaciones de paso.
Como escuchar no es lo mismo que entender.
Hay quien no sabe escuchar, y quien aun sabiendo, no entiende una palabra de lo que escuha."
AG Estaciones de paso.
martes, 10 de septiembre de 2013
Culumeta
“Después iba al piso y entraba en la habitación pequeña.
Una vez, una paloma salió volando por el agujero de la trampa, como un grito.
Y en lugar de espantar a las palomas para que aborreciesen las crías, me puse a coger los huevos y a sacudirlos con rabia.
…Dejé el cuchillo encima de la consola y empecé a desnudarme.
Antes cerré los postigos y por la rendijita entraba la claridad del sol y fui hasta la cama y me senté y me descalcé.
El somier crujió un poco, porque era viejo y ya hacía tiempo que teníamos que cambiarle los muelles.
Tiré de las medias como si tirase de una piel muy larga, me puse los escarpines y entonces me di cuenta que estaba helada.
Me puse el camisón descolorido de tanto lavarlo.
De uno en uno me abroché los botones hasta el cuello, y también me abroché los botoncitos de las mangas.
Haciendo que el camisón me llegase hasta los pies, me metí en la cama y me arrebujé.
Y dije, hace buen día.
La cama estaba caliente como la panza de un gorrión, pero el Antoni temblaba.
Le sentía castañetear los dientes, los de arriba contra los de abajo o al revés.
Estaba vuelto de espaldas y le pasé un brazo por debajo de su brazo y le abracé por el pecho. Todavía tenía frío.
Enrosqué las piernas con sus piernas y los pies con sus pies y bajé la mano y le desaté la atadura de la cintura para que pudiera respirar bien. Le pegué la cara a la espalda y era como si sintiese vivir todo lo que tenía dentro, que también era él: el corazón lo primero de todo y los pulmones y el hígado, todo bañado con jugo y sangre.
Y le empecé a pasar la mano poco a poco por el vientre porque era mi pobrecito inválido y con la cara contra su espalda pensé que no quería que se me muriera nunca y le quería decir lo que pensaba, que pensaba más de lo que digo, y cosas que no s e pueden decir, y no dije nada.
Los pies se me iban calentando y nos dormimos así; y antes de dormirme, mientras le pasaba la mano por el vientre, me encontré con el ombligo y le metí el dedo dentro para taparlo, para que no se me vaciase todo él por allí…
Todos cuantos nacemos, somos como peras…para que no se escurriese todo él como una media.
Para que ninguna bruja mala me lo sorbiese por el ombligo y me dejase sin el Antoni.
Y nos dormimos así, poco a poco, como dos ángeles de Dios, él hasta las ocho y yo hasta las doce bien dadas…
Y cuando me desperté de un sueño de tronco, con la boca seca y amarga, toda yo como salida de la noche de cada noche, que aquella mañana era mediodía, me levanté y me empecé a vestir como siempre un poco sin darme cuenta, con el alma guardada todavía dentro la cáscara del sueño.
Y cuando me puse de pie me sujeté las sienes con las manos y sabía que había hecho algo diferente pero me costaba pensar en lo que había hecho.
Y si lo que había hecho, que no sabía si lo había hecho, lo habría hecho algo despierta o muy dormida, hasta que me lavé la cara y el agua me despabiló…y me puso color en las mejillas y luz en los ojos.
No hacía falta almorzar porque era muy tarde. Sólo beber un poco de agua para quitarme el fuego de la boca…
El agua estaba fría y eso me hizo recordar que el día antes, por la mañana, había llovido mucho y pensé que por la tarde, cuando fuese al parque como siempre, a lo mejor encontraba charcos de agua en los senderos…y dentro de cada charco, por pequeño que fuese, estaría el cielo…el cielo que a veces rompía un pájaro…un pájaro que tenía sed y rompía sin saberlo el cielo del agua con el pico…o unos cuantos pájaros chillones que bajaban de las hojas como relámpagos, se metían en el charco,
se bañaban en él con las plumas erizadas y mezclaban el cielo con fangoy con picos y con alas…”
La plaza del diamante
M. Rodoreda
miércoles, 28 de agosto de 2013
Por ahí va ese corderito, algo tierno, ya ves
''Ella
ofrece su mejilla como cuando él le llevó las rosas y él se quita el
sombrero y le besa en las dos. Cuando se aleja, después de verla entrar,
se lleva consigo una suavidad en los labios, un roce de cabellos en su
frente, un sereno perfil en su memoria.''
La sonrisa etrusca
JL Sampedro.
La sonrisa etrusca
JL Sampedro.
viernes, 23 de agosto de 2013
Ya no volarán cometas, se las hemos roto.
La Comunidad Internacional no existe.
El derecho internacional tampoco, o bien de nada sirve si el poder reside en los cinco.
Vidas que vuelan para no volver
inocencia que matamos
generaciones perdidas
el mundo da la espalda.
Somos hombres, mujeres, humanos. Pero no personas.
Siempre fue así y siempre así será.
El derecho internacional tampoco, o bien de nada sirve si el poder reside en los cinco.
Vidas que vuelan para no volver
inocencia que matamos
generaciones perdidas
el mundo da la espalda.
Somos hombres, mujeres, humanos. Pero no personas.
Siempre fue así y siempre así será.
sábado, 17 de agosto de 2013
El Camino
"La vida era el peor tirano conocido. Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser
recuerdos.
Notar la sensación de que nada, nada de lo pasado podía
volver a repetirse. Hay cosas que la voluntad humana no es capaz de controlar y algo se marchitó en él, quizá la fe en la perennidad de la
infancia.
Daniel el Mochuelo aceptó este hecho con la resignación con la que se
aceptan las cosas ineluctables. Había motivos para estar triste y para desesperarse y para
desear morir. Algo notaba él que se desgajaba amenazadoramente en su interior. Aunque el sol brillase eternamente, aunque cantasen preciosos los pájaros en el exterior, nada podía consolarle, nada le daba las suficientes fuerzas
para seguir.
Pensó que la historia podría repetirse y durmió arrullado
por la sensación de que le envolvían los efluvios de una plácida y extraña
dicha."
El Camino. Miguel Delibes.
viernes, 9 de agosto de 2013
Los aires difíciles
" Mientras
informaba a sus compañeros de lo que había ocurrido, mientras se vestía
tan rápido como podía, mientras se bebía un café que todavía estaba
hirviendo sin haber revuelto bien el azúcar depositado en el fondo de la
taza, mientras pisaba el acelerador de su coche para remontar la rampa
del aparcamiento subterráneo del hospital, J. Olmedo trataba de
desplazar todos los cadáveres que poblaban su memoria con el recuerdo de
todos los accidentados que habían logrado sobrevivir ante sus ojos. Se
aferraba a cada cama de hospital, a cada ejercicio de recuperación, a
cada lágrima furtiva, a cada sonrisa consciente, a cada jarrón con
flores, como a la única palanca capaz de hacer saltar por los aires
otras tantas imágenes de cuerpos sin piernas, sin brazos, sin ojos, sin
cabeza, sin verdadero cuerpo, todos los despojos privados de vida cuya
muerte había visto certificar o había tenido que certificar él mismo.
Nunca había estado sometido a una presión semejante, nunca se había
sentido tan fuera de sí, nunca recordaba haber tenido tanto miedo como
entonces. Necesitaba gritar, maldecir al cielo, machacarse los nudillos
contra el salpicadero, arañarse la cara, pero se estaba quieto, y
conducía con toda la prudencia que era capaz de simultanear con la
máxima velocidad que desarrollaba el motor del coche, y con toda la fe
que podía improvisar. "
Almudena Grandes.
lunes, 5 de agosto de 2013
Plutón era demasiado pequeño
La canica gira entre mis dedos en el fondo del bolsillo. Es mi preferida,
nunca me separo de ella. Y lo bueno es que es la más fea de todas, no se parece
en nada a las de ágata, o a las grandes canicas metálicas que suelo mirar en el
escaparate de la tienda del tío Ruben, en la esquina de la calle Ramey; es una
canica de barro, con el barniz medio saltado. Por eso tiene asperezas en la
superficie, y dibujos, parece el planisferio de la clase en pequeño.
Un sac de billes
Joseph Joffo
Me gusta mucho, es bonito tener la Tierra en el bolsillo, las montañas, los
mares, todo bien guardado.
Soy un gigante, y llevo encima todos los planetas. —Bueno, ¿tiras o qué?
Un sac de billes
Joseph Joffo
sábado, 3 de agosto de 2013
Here and nowhere
"To move, to breathe, to fly, to float,
to gain all while you give,
to roam the roads of lands remote,
to travel is lo live."
Hans Christian Anderson.
to gain all while you give,
to roam the roads of lands remote,
to travel is lo live."
Hans Christian Anderson.
martes, 30 de julio de 2013
No ven
"Algún día aquí lejos
se llamará aquí cerca
y entonces el país
este país secreto
será secreto a voces."
M. Benedetti
se llamará aquí cerca
y entonces el país
este país secreto
será secreto a voces."
M. Benedetti
domingo, 21 de julio de 2013
Aprendieron a decir sin decir
"Nada se entrega tanto ni tan cabalmente como las palabras. Uno las pronuncia y al instante se desprende de ellas y las deja en posesión, o mejor dicho en usufructo, de quien se las ha escuchado. Ése puede suscribirlas, para empezar, lo cual ya no es grato porque en cierto sentido se las adueña; o rebatirlas, que no lo es tampoco; pero sobre todo puede transmitirlas a su vez ilimitadamente, citando las fuentes o haciéndolas suyas según le convenga, según su decencia o según quiera perdernos y delatarnos, depende de las circunstancias; y no sólo eso, también puede adornarlas, mejorarlas o empeorarlas, tergiversarlas, sesgarlas, sacarlas de contexto, cambiarlas de tono, desplazarles el énfasis y así darles un sentido distinto y hasta fácilmente contrario del que tuvieron en nuetros labios, o cuando las concebimos. Y por supuesto repetirlas con absoluta exactitud, verbatim. Eso era lo más temido durante la Guerra, por eso muchos procuraron hablar sólo, con medias palabras, de forma metafórica o nebulosa, con voluntarias imprecisiones o en lenguajes secretos directamente. Muchos aprendieron a decir sin decir, y se acostrumbraron a ello."
Tu rostro mañana
J.M
Tu rostro mañana
J.M
viernes, 12 de julio de 2013
El vuelo
Afortunada volaba solitaria en la noche hamburgueña. Se alejaba batiendo enérgica las alas hasta elevarse sobre las grúas del puerto, sobre los mástiles de los barcos, y enseguida regresaba planeando, girando una y otra vez en torno al campanario de la iglesia.
- ¡Vuelo! ¡Zorbas! ¡Puedo volar! - graznaba eufórica desde la vastedad del cielo gris.
El humano acarició el lomo del gato.
- Bueno gato, lo hemos conseguido - dijo suspirando
- Sí, al borde del vacío comprendió lo más importante - maulló Zorbas.
- ¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que comprendió? - preguntó el humano.
- Que sólo vuela el que se atreve a hacerlo - maulló Zorbas.
- Supongo que ahora te estorba mi compañía. Te espero abajo. - se despidió el humano.
Zorbas permaneció allí contemplándola, hasta que no supo si fueron las gotas de lluvia o las lágrimas las que empañaron sus ojos amarillos de gato grande, negro y gordo, de gato bueno, de gato noble, de gato de puerto.
L. Sepúlveda
Historia de una gaviota y del gato que la enseñó a volar
- ¡Vuelo! ¡Zorbas! ¡Puedo volar! - graznaba eufórica desde la vastedad del cielo gris.
El humano acarició el lomo del gato.
- Bueno gato, lo hemos conseguido - dijo suspirando
- Sí, al borde del vacío comprendió lo más importante - maulló Zorbas.
- ¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que comprendió? - preguntó el humano.
- Que sólo vuela el que se atreve a hacerlo - maulló Zorbas.
- Supongo que ahora te estorba mi compañía. Te espero abajo. - se despidió el humano.
Zorbas permaneció allí contemplándola, hasta que no supo si fueron las gotas de lluvia o las lágrimas las que empañaron sus ojos amarillos de gato grande, negro y gordo, de gato bueno, de gato noble, de gato de puerto.
L. Sepúlveda
Historia de una gaviota y del gato que la enseñó a volar
sábado, 6 de julio de 2013
Sin H muda
"Soledad
era independencia, yo me la había deseado, y la había conseguido al
cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también era tranquila,
maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en
el que se mueven las estrellas."
H. Hesse.
H. Hesse.
viernes, 5 de julio de 2013
En línea curva
"La vida se te escurre entre los dedos cuando estás en el pasado o en el futuro. Y así nos perdemos de vivir"
miércoles, 3 de julio de 2013
Fiebre. Nunca hubo lanza
"Todo tiene su tiempo para ser creído. Hasta lo más inverosímil y descabellado. A veces dura tan sólo días ese tiempo, pero a veces dura ya siempre".
J. Marías
J. Marías
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